domingo, 3 de noviembre de 2019

Soy libre de hacer lo que quiera.

Papá, no entiendes que ya no soy una niña, necesito mi espacio y hacer lo que yo quiera, quiero ser libre.

Pues te diré hija que no creo que entiendas que es libertad. Más allá de que ser libre implica tomar decisiones responsables ante uno y la sociedad, una de las cosas que debes comprender es que la libertad termina donde comienza la libertad de la otra persona. 

De qué hablas papá ese concepto es retrógrado y conflictivo, como vas a depender de las demás personas. 

Imagina papá que hay dos señores en un lugar, uno trata de leer un libro y el otro escucha música muy fuerte. ¿Quién le debe la libertad al otro?

Hija, todo depende del contexto y del lugar; si están en un lugar público como un parque, posiblemente quien está leyendo y busca silencio, deba pararse y buscar un lugar más tranquilo para leer; sin embargo si se encuentran en una biblioteca, quien escucha música tendrá que pararse y buscar un lugar adecuado para escuchar música. El problema radica en querer imponerse, tratar de escuchar música en una biblioteca o tratar de callar a quien escucha música en un parque porque no le deja leer. 

Por eso hija cuando hablas de libertad, piensa en el contexto y el lugar. Si quieres salir y divertirte e incluso no llegar a la casa a dormir porque la noche estuvo buena o conociste a alguien interesante o estás con tu novio, antes analiza el contexto y el lugar. Si vives sola o con tu pareja, probablemente estés en la libertad de hacer lo que te plazca. Pero si vives con tus padres y ellos te esperan en casa y se preocupan, tu libertad terminó donde comienza la libertad de descansar y relajarse de tus padres. La importancia del contexto y del lugar definirán si la decisión que tomas es responsable o no lo es. 

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